Y si te dijera que estás viviendo dentro de una mentira? No una mentira cualquiera. Una que repites cada día. Que te susurras al oído cuando nadie escucha. Una mentira tan bien contada… que la creíste sin rechistar. ¿Y si te dijera que todo eso que llamas realidad no es más que una proyección de tu cabeza? Una película que te montas tú solo… y encima te crees. Una película en la que el drama de la escasez es el protagonista. Donde cada logro se paga con sangre. Donde solo mereces si sudas. Si te partes el alma. Si no paras ni un segundo. Pero… ¿Y si no hiciera falta sudar tanto? Asómate a la ventana. ¿Está el sol? Está. ¿Respiras? Respiras. ¿Florecen los árboles en primavera? Claro que sí. Y dime: ¿te has dejado la piel para que eso ocurra? No. Porque la abundancia no se consigue. Se reconoce. El problema es que te han enseñado a no verla. Te educaron para desconfiar. Para creer que el valor está en lo que haces, no en lo que eres. Y tú lo compraste. Lo empaquetaste. Y lo llevas ...
Tu Blog de Finazas Personales.