¿Qué quieres ser cuando seas grande? Si aún no lo sabes, no te preocupes. La mayoría de los “adultos” tampoco ha respondido a esta eterna pregunta. ¿Por qué? Porque no hay una respuesta sencilla.
El libro *Designing Your Life* nos enseña cómo usar herramientas de diseño y aplicarlas en nuestras propias vidas para descubrir y materializar nuestros deseos más profundos. Comparte historias y estrategias reales, como el replanteamiento, los prototipos y los mapas mentales, para abordar el proyecto de diseño más importante: nuestra propia vida.
Según los innovadores del diseño en Silicon Valley, Bill Burnett y Dave Evans, hay "más vida en nosotros para una sola vida". Podríamos recorrer varios caminos diferentes y sentirnos perfectamente felices y productivos. Para ayudarnos a reducir nuestras opciones, co-crearon el exitoso curso *Life Design* en Stanford, como una herramienta para navegar la vida. Esta metodología ha sido probada por estudiantes, profesionales a mitad de carrera y jubilados, demostrando que el pensamiento de diseño puede ayudarnos a encontrar un trabajo y llevar una vida llena de pasión y propósito.
Bill Burnett es el director ejecutivo y co-creador del programa de diseño en Stanford, y ha trabajado en proyectos que van desde las premiadas portátiles de Apple hasta las figuras originales de *Star Wars*. Dave Evans, su coautor, es codirector del laboratorio de diseño de vida en Stanford, tiene una maestría en ingeniería mecánica y trabajó en Apple, donde presentó al mundo el ratón de computadora. También co-fundó Electronic Arts. Su misión es ayudarnos a encontrar y seguir el diseño de nuestra vida, enseñándonos a pensar y actuar como diseñadores. Ellos creen que una vida bien diseñada es una vida bien vivida.
¿Por qué el pensamiento de diseño aplica a la planificación de la vida?
Es crucial encontrar coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos. Además, debemos estar dispuestos a explorar múltiples caminos.
La felicidad proviene de diseñar una vida que funcione para nosotros
El problema es que a menudo no creemos esto. Tenemos creencias disfuncionales que nos impiden encontrar la carrera y la vida que queremos. Pensamos que nuestro título determina nuestra carrera, o que una carrera exitosa y bien remunerada nos hará felices. Y si no somos felices, tememos que sea demasiado tarde para hacer un cambio significativo.
Tomemos como ejemplo a Ellen. Estudió en una universidad prestigiosa y se graduó como geóloga porque disfrutaba recolectar y categorizar rocas. Sin embargo, después de graduarse, descubrió que no le gustaban otros aspectos de la profesión. Con su título en mano, no sabía cómo encontrar otro trabajo ni qué quería hacer con su vida.
Lo relevante de esta historia es que Ellen no está sola. Tres cuartas partes de los graduados universitarios no terminan trabajando en áreas relacionadas con su carrera. La creencia de que lo que estudiamos define nuestra profesión para toda la vida es disfuncional y nos impide tomarnos una pausa para diseñar la vida que queremos.
También tendemos a creer que el éxito nos hará felices. Janine, una abogada de 30 años, cumplió todas sus metas: obtuvo su título, se casó, y consiguió trabajo en una prestigiosa firma legal. Sin embargo, por las noches lloraba en su porche. Tenía todo lo que creía necesitar, pero se sentía profundamente infeliz. Al igual que Ellen, Janine no es la única. En Estados Unidos, dos tercios de los trabajadores no están satisfechos con sus empleos, y un 15% los detesta intensamente. Esto demuestra que el éxito no garantiza la felicidad.
Nunca es tarde para diseñar la vida que amas
Más de 31 millones de personas entre 44 y 70 años en EE. UU. desean lo que se conoce como una “carrera de reencuentro”: un trabajo que combine significado personal, ingresos y un impacto social positivo. Aunque algunos ya han encontrado este tipo de carrera, muchos otros no saben por dónde empezar y temen que sea demasiado tarde para hacer un cambio.
Pero la buena noticia es que nunca es tarde para diseñar la vida que deseas. Solo necesitamos salir del banco y entrar al juego.
Los diseñadores no son espectadores
Antes de diseñar nuestra vida, debemos pensar como diseñadores. Los diseñadores no avanzan solo con ideas, sino creando. Imaginamos muchos planes, pero si no los llevamos al mundo real, seguirán siendo fantasías sin relación con quiénes somos. Por eso, los diseñadores tienen un “sesgo hacia la acción”. No se trata de sentarse a pensar, sino de hacer prototipos, fallar y probar de nuevo. Los errores son parte del proceso, y las mejores creaciones emergen del caos. Sin equivocaciones, no existirían el Slinky, el teflón, el pegamento súper fuerte ni la plastilina.
El diseño también es un proceso colaborativo. Necesitamos mentores, hacer preguntas y rodearnos de una comunidad de apoyo que nos ayude a diseñar nuestra vida.
Conectando los puntos: Trabajo, vida y significado
¿Qué queremos de la vida? La respuesta más común es: *“Que mi vida tenga sentido”*. Según la psicología positiva, esto implica conectar tres cosas: quiénes somos, qué creemos y lo que hacemos en el mundo. Cuando logramos coherencia entre estos aspectos, encontramos más significado.
Para empezar, intenta este ejercicio: escribe en una hoja tu visión del trabajo en 250 palabras. ¿Cuál es tu teoría del trabajo? ¿Por qué trabajas y para qué sirve? Luego, escribe tu visión de la vida: ¿por qué crees que estás aquí? ¿Qué valores son importantes para ti? Conectar estas dos visiones crea un “compás” que nos ayuda a diseñar nuestra vida.
Fluir con la energía y encontrar pistas para nuestro camino
¿Has experimentado alguna vez momentos en los que pierdes la noción del tiempo porque estás totalmente inmerso en una actividad? Eso es el estado de *flow* y es una pista valiosa para diseñar nuestra vida.
Michael, un ingeniero civil, pidió ayuda porque odiaba su trabajo. Tras un ejercicio de reflexión, descubrió que disfrutaba resolver problemas complejos, pero le agotaban las tareas administrativas. Decidió seguir un doctorado y ahora se dedica a lo que le apasiona, sin lidiar con las tareas que lo desmotivaban.
¿Cuántas vidas podemos vivir?
No tenemos una sola vocación. Según nuestros autores, la mayoría de las personas tiene siete vidas posibles que podría disfrutar.
Para simplificar, diseñemos tres posibles versiones de nuestra vida para los próximos cinco años:
1. **La vida optimizada**: Nuestro mejor plan actual.
2. **La vida alternativa**: Un camino diferente que también nos motive.
3. **La vida comodín**: ¿Qué haríamos si no importara el dinero ni la opinión de los demás?
Después de imaginar estas opciones, es hora de crear prototipos. Habla con personas que ya viven esas versiones y haz pequeñas pruebas en tu vida.
Conclusión
No necesitamos tener todas las respuestas sobre qué queremos ser. La vida se trata de crecer y cambiar constantemente. Al adoptar una mentalidad de diseño, podemos vivir de manera más intencional, probar ideas, y volver a nuestra mesa de diseño cuando sea necesario.
Entonces, querido viajero, en lugar de preguntarte en qué te quieres convertir, pregúntate: **¿en qué quieres crecer?**

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